ARTÍCULOS> SEPTIEMBRE 2007

 

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Riesgos Básicos


 

 
 

El “riesgo básico” de fallecer prematuramente es la principal eventualidad que cubre una póliza de seguro. La manera en que hace esto es a través de aportar a los beneficiarios una Suma Asegurada destinada a compensar las consecuencias económicas que acarrea una pérdida de esa clase.

En algún momento de la historia, el ser humano detectó que el fallecimiento de una persona productiva afectaba económicamente a diversas unidades sociales, principalmente a sus dependientes directos. Aun cuando cada persona fallecida es insustituible, el efecto económico puede ser minimizado si se cuenta con un fondo suficiente para permitir cierta estabilidad durante un tiempo determinado.

Por otra parte, puede decirse que el fallecimiento es un evento cierto ya que la vida es perecedera. Sin embargo, el momento del fallecimiento es completamente aleatorio, y comúnmente no se puede tener certeza respecto del punto en el tiempo en que va a ocurrir el fallecimiento (las pocas excepciones son los casos de ajusticiamientos judiciales, por ejemplo). Esto convierte al fallecimiento en un riesgo fortuito.

El otro “riesgo básico” es la posibilidad de una supervivencia demasiado larga. Esto es, que la persona sobreviva mucho tiempo después del término de su vida productiva. Cuando una persona  llega a la edad de retiro, casi siempre  requiere una  sustentación económica cuyo monto complemente  los ingresos  que ésta pueda recibir vía algún sistema  de pensiones privado o estatal y/o de su  ahorro acumulado durante su vida  productiva. En estos casos,  el individuo necesita un fondo adicional que le permita hacer frente a sus necesidades económicas. Dicho fondo adicional, que puede ser considerado una dote, puede ser obtenido a través de algún mecanismo que le garantice recibir una suma determinada en caso de sobrevivir a su edad de retiro.

Con base en esta idea fundamental surgieron los seguros “dotales”. Es decir, los que otorgan una dote al mismo asegurado, siempre y cuando éste llegue con vida a una edad determinada.

Obviamente, la supervivencia también es un riesgo fortuito ya que no se puede determinar cuántos años adicionales, a partir de un momento cualquiera, va a sobrevivir una persona.

Los dos “riesgos básicos” del Seguro de Vida, pues, son el fallecimiento prematuro y la sobrevivencia prolongada.

 
   
   
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