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Toda vida es por esencia incierta.
Todo destino es inseguro.
Toda realidad es continuamente
cambiante.
Todo sendero está poblado de
imprevistos.
Toda planeación es, cuando mucho,
tentativa.
Por eso todo cuanto ha creado el
ingenio del hombre en toda la
historia de la humanidad obedece, en
el fondo, a nuestra necesidad de
reducir y volver manejable esa
incertidumbre, esa inseguridad, esos
cambios, esa zozobra.
Sembramos, cosechamos, almacenamos y
procesamos para prevenir una
hambruna posible.
Fabricamos para garantizar un abasto
amplio, suficiente, oportuno,
ubicuo.
Inventamos la civilización para
manejar mejor, entre todos, la
inseguridad.
En tiempos normales todo eso basta,
en lo mínimo.
En tiempos normales las cosas
funcionan razonablemente bien.
En tiempos normales el riesgo y la
inseguridad, aunque elevados, no son
insoportablemente mayúsculos.
Pero los que ya comenzaron no son
tiempos normales.
Ya empezó una era de incertidumbre
como pocas veces antes ha vivido la
humanidad.
Los años que vienen presentan un
panorama de incertidumbre
intolerable.
Los remedios y soluciones que en
tiempos normales eran considerados
artículos "de lujo", se vuelven
indispensables.
De la "canasta básica", digamos.
Eso pasa con el mejor invento que ha
creado la humanidad para enfrentar
la incertidumbre: el Seguro.
Todavía ayer, dentro de ciertos
límites muy amplios, el Seguro podía
considerarse artículo "de lujo", que
podía contratarse o no, con
consecuencias no siempre totalmente
catastróficas.
No más.
En los tiempos que ya llegaron, y
que no se irán en el resto de
nuestras existencias, las
consecuencias de carecer de un
Seguro serán siempre catastróficas,
simplemente inaceptables para
cualquier ser humano o familia,
independientemente de sus edades,
géneros o condición socioeconómica.
Hasta ayer el tener o no Seguros (de
Vida, de Gastos Médicos, de
Jubilación, etc) fue hasta cierto
punto opcional.
Si no lo tenías, te podía ir muy muy
mal, pero la mayoría de las veces
sobrevivirías.
No más.
De ahora en adelante, carecer de
Seguros será una garantía de
aniquilación.
A partir de ahora, los riesgos
crecen demasiado.
En una sola sacudida del destino, en
un solo brusco vaivén instantáneo de
la vida, tú o tu familia pueden ser
borrados del mapa para siempre y por
completo.
Y eso estamos seguros de que no lo
puedes permitir.
Sabemos que no lo vas a permitir.
Aquí en ARGOS estamos a tu lado
para dar esa lucha y brindar esa
protección.
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