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Ciertas ramas fabriles o
manufactureras se agrupan
tradicionalmente bajo el rubro de
"industrias de la transformación".
Pero en estricto sentido todas las
actividades laborales son "de
transformación".
El turismo, por citar un ejemplo muy
poco "fabril", sólo es exitoso en la
medida en que logre transformar
determinados atractivos naturales o
construidos (sol, agua, nieve,
clima, altura, paisajes, ruinas,
instalaciones deportivas o
recreativas, lo que sea) en
experiencias humanas placenteras,
gratificantes o estimulantes en
alguna manera.
De hecho, el concepto en sí de
"trabajo" implica la idea de
transformación. Sólo se trabaja para
transformar algo; convertir esto en
esto otro. En este sentido todo
puede ser "materia prima", y casi
todo puede ser "producto terminado"
Trabajar para no transformar nada,
no tiene sentido; es peor que un
simple desperdicio: supone derroche
de recursos siempre escasos, además
de costos de oportunidad.
Por eso la industria aseguradora es
tan especial.
Su misión es transformar la más
peligrosa, ubicua y maliciosa de las
características de la vida humana,
en un elemento más del entorno
social ---siempre delicado, incómodo
en cierta medida, indócil a veces,
pero a fin de cuentas un elemento
más.
Así, la finalidad de la industria
aseguradora es transformar la
incertidumbre cósmica, en
condiciones razonablemente
manejables.
Transformar las posibilidades de
riego catastrófico, en montos
controlados de mermas aceptables.
Transformar pérdidas futuras
potencialmente ruinosas, en primas
presentes aceptables y determinadas.
El único profesionista que está
académicamente capacitado para
efectuar esta transformación, y
pulirla y perfeccionarla
continuamente, es el actuario.
"Sin números, no hay momios ni
probabilidades.
Sin momios ni probabilidades, el
único modo de lidiar con el riesgo
es acudir a los dioses y a las
adivinanzas.
Sin números, el riesgo se vuelve un
asunto solamente de intuiciones
caóticas."
Por eso la industria aseguradora
tiene con la profesión actuarial un
nexo mucho más estrecho que de
simple uso laboral.
Es más que una cuestión de utilidad
e incluso que de necesidad.
No es tan sólo que la industria
aseguradora se beneficie de la
contribución actuarial.
La industria aseguradora es la
profesión actuarial.
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