ARTÍCULOS> ABRIL 2008

 

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EL ACTUARIO Y EL SEGURO

 


Ciertas ramas fabriles o manufactureras se agrupan tradicionalmente bajo el rubro de "industrias de la transformación".

Pero en estricto sentido todas las actividades laborales son "de transformación".

El turismo, por citar un ejemplo muy poco "fabril", sólo es exitoso en la medida en que logre transformar determinados atractivos naturales o construidos (sol, agua, nieve, clima, altura, paisajes, ruinas, instalaciones deportivas o recreativas, lo que sea) en experiencias humanas placenteras, gratificantes o estimulantes en alguna manera.

De hecho, el concepto en sí de "trabajo" implica la idea de transformación. Sólo se trabaja para transformar algo; convertir esto en esto otro. En este sentido todo puede ser "materia prima", y casi todo puede ser "producto terminado"
Trabajar para no transformar nada, no tiene sentido; es peor que un simple desperdicio: supone derroche de recursos siempre escasos, además de costos de oportunidad.

Por eso la industria aseguradora es tan especial.
Su misión es transformar la más peligrosa, ubicua y maliciosa de las características de la vida humana, en un elemento más del entorno social ---siempre delicado, incómodo en cierta medida, indócil a veces, pero a fin de cuentas un elemento más.

Así, la finalidad de la industria aseguradora es transformar la incertidumbre cósmica, en condiciones razonablemente manejables.

Transformar las posibilidades de riego catastrófico, en montos controlados de mermas aceptables.
Transformar pérdidas futuras potencialmente ruinosas, en primas presentes aceptables y determinadas.

El único profesionista que está académicamente capacitado para efectuar esta transformación, y pulirla y perfeccionarla continuamente, es el actuario.

"Sin números, no hay momios ni probabilidades.
Sin momios ni probabilidades, el único modo de lidiar con el riesgo es acudir a los dioses y a las adivinanzas.
Sin números, el riesgo se vuelve un asunto solamente de intuiciones caóticas."

Por eso la industria aseguradora tiene con la profesión actuarial un nexo mucho más estrecho que de simple uso laboral.

Es más que una cuestión de utilidad e incluso que de necesidad.

No es tan sólo que la industria aseguradora se beneficie de la contribución actuarial.

La industria aseguradora es la profesión actuarial.

 

 
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