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Como cultura general, ¿te parece
un poco insólita la combinación de
esas tres cosas?
No lo es tanto.
Se da siempre que decides ahorrar en
objetos especiales como pinturas
valiosas, joyas, piedras preciosas,
monedas antiguas, porcelanas
familiares, plumas apreciadas,
automóviles de colección,
estampillas postales selectas y
demás.
Porque el ahorro también se da en
este tipo de cosas.
El ahorro no es propiedad exclusiva
de los bancos, aunque a veces
parezca que así lo creen ellos.
Instrumentos como billetes bajo el
colchón, animalitos de granja,
tierra y otros tipos de propiedades
inmobiliarias, acciones y títulos
financieros varios.
Incluso, en los sectores más pobres
y atrasados de la humanidad, todavía
hay millones que "ahorran" en
hijos, esperando que alguno de ellos
pueda y quiera sostenerlos en su
vejez.
El ahorro, en su forma más amplia,
es cualquier depósito que uno hace
en algún objeto del presente, para
preservar el valor del presente
dentro del futuro.
En el caso específico de los objetos
especiales que mencionamos arriba,
el ahorro suele añadirse a
elementos de belleza y tal vez hasta
de nostalgia.
Por lo tanto, preservar ese
valor, protegerlo y en todo caso
indemnizar al propietario por su
posible pérdida o destrucción, debe
ser preocupación básica de éste.
Precisamente para esos fines existen
los seguros adecuados diseñados para
describir y cubrir esos especiales
conjuntos de valores monetarios,
estéticos y emocionales.
Es el caso de aquel hermoso collar
que perteneció a la bisabuela: a su
valor puramente crematístico se
suman las consideraciones estéticas
y una fuerte carga emocional
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